sábado, 10 de diciembre de 2011

Humano ¿Ser racional?

Hace unas horas vi un grupo en Facebook que un IMBÉCIL hizo, decía “SI TU FAMILIAR MURIO DE CANCER ME CAGO DE RISA POR BLDO JAJAJJAJA”.
Tantas cosas cruzaron mi cabeza, principalmente vergüenza ajena y propia, por ser llamado de la misma especie que esta “persona”. Un homo stultus debería ser considerado el que hizo esto. El mundo al estar plagado de seres con características parecidas al engendro que escribió esto está en esta forma. Se me ocurren varias razones que podrían haber impulsado a este ser carente de bondad, empatía e inteligencia.
1)    Su vida es tan infeliz y vacía que para sentirse más se burla de personas que tienen enfermedades, discapacidades o problemas. Al reírse de ellos consideran que son más, quieren llamar la atención y no se dan cuenta que una persona que padece alguna de las cosas previamente mencionados es un luchador y es mil veces mejor que un simple imbécil que se ríe de otros por no llorar por su realidad.
2)    Es una persona que quiere sentirse más y como no tiene los huevos u ovarios necesarios para decirlo delante de alguien se esconde por un medio anónimo tal como el internet, una coartada perfecta para un cagón que quiere expresar su idiotez.
A esto discutiendo con personas, varias opiniones surgieron, principalmente de desprecio o asco, algunas de lástima, diciendo que quizá tuvo una vida mala y no sabe lo que dice. Si esa es la excusa para ser tan carente de empatía, sentimientos buenos hacia el prójimo u otro tipo de acto totalmente egoísta, desconsiderado y de maldad, esa persona es muy débil, mucha gente pasa HORRORES, en sus vidas, y de un océano de cosas malas toma una gota de agua pura y buena. Esas son las personas que salen adelante y valen la pena, las personas que pueden cambiar al mundo, las que vieron el infierno frente a sus ojos y siguen adelante. No todos tienen los medios para salir, pero por un acto desinteresado se puede hacer mucho.
Un simple ideal puede mover masas enormes, una simple idea que se originó en varias cabezas posiblemente pero alguien tuvo el fuerte espíritu de llevarla adelante hace cosas sorprendentes. Un simple ideal fue el que movió a Mandela, Gandhi, Luther King, John Lennon y Bob Marley, esto lleva a mi pregunta. ¿Por qué debemos pensar que nuestros ideales nunca serían realidad? Ellos eran personas iguales a nosotros, solamente que su espíritu o su posición llevó a sus ideales a ser conocidos. Con estos ideales podríamos cambiar nuestras mentes, intentar disminuir el extremo egoísmo del ser humano, es así, mayoritariamente todos somos egoístas. Sí, algunos ayudamos a los necesitados, pero porque así nos sentimos bien con nosotros mismos, nos reivindicamos de nuestras fallas como personas o por el simple hecho de ayudar en pocos casos. El leitmotiv de nuestro actuar debería ser el último, simplemente por ayudar, ni siquiera para sentirnos mejor, sentirnos orgullosos de lo que somos y que hacemos puede llenarnos de felicidad, pero no debería ser eso, nuestra felicidad no debería venir de pensar “este niño sonríe gracias a mi ayuda y la de otros”, sino “este niño sonríe porque es feliz gracias a la bondad que aún habita en este mundo”. Admito que yo no soy capaz en todos los casos que ayudo de sentir eso, soy humano y como tal a veces actúo para sentirme bien, pero en algunos casos lo hago completamente desinteresado.
Pero tal y como un verdadero humano, de mis errores aprendo, intento aprender para bien. Tener un familiar al borde de la muerte o tú mismo estar al borde de la muerte puede abrirte la cabeza. La cosa es que, no debemos esperar a que nos pase esto para pensar en el otro y respetarlo como un igual, tratarlo como queremos que nos traten es lo que hay que hacer, pero no hacerlo para que nos traten así, sino porque pensamos que es la mejor manera de tratar al otro. Y no debemos usar el típico ejemplo usado para llegar al corazón de las personas cuando en realidad se llega a la cabeza y al egoísmo diciendo “le puede pasar a cualquiera, a vos o a un familiar en cualquier momento”, una típica falacia.
Tristemente, como los ideales de un simple hombre pueden volverse realidad, también los horrores maquinados en la cabeza de simples humanos pueden serlo. Ejemplo, Hitler, nada más que decir, un odio incoherente hacia los judíos y un amor hacia la raza aria llevo a lo que todos conocemos. Muestra total de intolerancia, racismo, ignorancia y maldad. Una gran inteligencia destinada para fines no muy nobles puede ocasionar catástrofes, las cuales cavaron su propia tumba y lo condujeron a la locura.
Continuando hablando sobre el poder de unas pocas personas, un grupo de personas también pueden hacer algo grande, como también horrores, tales como los seguidores de Manson o la iglesia en la inquisición. Contrariamente, un grupo de personas si se decidiera a combatir algunos problemas, podrían tener éxito. Podríamos vivir en un mundo en el cual el racismo ya no exista, no se discrimine a las demás personas por su etnia, religión u orientación sexual. Un mundo en que no tengan que haber espacios reservados para lisiados, ni asientos maternales y de lisiados, porque simplemente al ver a alguna persona que precise ese asiento, ese estacionamiento o cualquier tipo de ayuda, estaremos dispuestos a ayudarlos en una forma completamente desinteresada. El vaticano podría dejar de poner la típica escusa que todo su oro son donaciones de creyentes por lo cual sería una falta de respeto hacía ellos, y aceptar que simplemente conservan el oro porque les gusta, eso sería un adelanto, y si no fuera mucha molestia deleitar con la mitad de su oro sus ojos, podrían donar buena parte de su oro. Donar todo el oro del vaticano, como también vender todas las armas del mundo, podría acabar dos veces el hambre del mundo, es decir, cuatro veces entre ambas. Una cosa es que no quieran, otra es que no puedan. El peor hambre es el hambre por dinero y poder, es el que primordialmente afecta al hambre literal. Mientras existan diferentes ideas habrá guerra, y mientras exista el dinero habrá pobreza, es así y lo será por siempre.
Yo creo que cada uno tiene su propio Dios y su propio Satanás, pero depende de nosotros sí creemos en alguno de ellos, los encerramos sin dejarlos ver la luz o si hacemos una mezcla de ambos, yo en mi creencia prefiero tenerlos encerrados y hacer lo que mi propia humanidad, cabeza y sentimientos digan. Todo esto surgió por un simple comentario, pero me llevo a pensar sobre la humanidad, sobre a donde nos dirigimos, y como estamos no la veo bien, ¿ALGUIEN tiene que venir a salvar a la humanidad? ¿Somos tan orgullosos y nos creemos grandiosos pero necesitamos a alguien para que haga todo por nosotros? Lamentablemente, la gente es así, a la mayoría si no se les abre la cabeza a la fuerza, mediante el impacto o el sufrimiento, no la abren, viven en una burbuja. Yo pienso que el llamado mesías no va a ser un hijo de Dios ni nada parecido, sino una persona que sus ideales lleguen a lejanías inimaginables, podrían ser varias personas o solo una, pero con toda urgencia se lo necesita lo más rápido posible, sino estamos cagados. Somos el único animal con un ego y soberbia tan grande que no nos creemos un animal, cuando simplemente somos monos evolucionados. Así está el mundo.

Sábado, 10 de diciembre de 2011 

Ferchu Fernández

lunes, 28 de noviembre de 2011

Universos paralelos.

¿Nunca se te cruzó por la cabeza que hubiera pasado si hubieras tomado otra decisión en determinada cosa? Todo el tiempo, a cada momento, en cada segundo tomamos decisiones, desde tomar agua, jugo o coca, hasta ir a estudiar o no. Entonces, ¿Qué pasaría si hubiera varios universos paralelos, en los que en vez de las acciones que realizamos a cada minuto hubiéramos tomado otra de las miles de posibles decisiones? Esto daría una innumerable cantidad de universos, en cada uno de ellos podría haber varios vos mismo. Podrían variar a tal punto que podría haber desde un yo mismo con barba, con el pelo corto, hasta un yo mismo que viviera en otro país, estudiara matemáticas y estuviera casado. Podría haber un yo mismo que este preso, otro que sea famoso, otro presidente, otro asesino y algún que otro yo inimaginablemente distinto a mí. Quizá en algún otro universo este muerto, quizá salve al mundo, quizá sea un vago,  quizá homosexual, quizá sea sacerdote o sin problema ser astrónomo como de niño soñaba.
Todo esto depende de nuestras decisiones, por eso es tan importante CADA decisión que hacemos, desde estudiar media hora más para un examen en el que en otro mundo no tendríamos que darlo, o en vez de media hora estudiando ir a ver a un amigo que en otro mundo está muriendo. Lo que importa es el mundo en que vivimos, no nos importan los otros yo paralelos, nunca los conoceremos y no interferimos en sus vidas posiblemente, a menos que cada vez que debemos hacer algo se crearan dos o más universos mostrando las diferentes opciones que podríamos haber tomado. Eso sería una locura, pero podría ser posible. Pensemos egoístamente, ya que nuestros otros yo no deben ni pensar en nosotros, o quizá otro yo este leyendo esto, que esté escrito por otro vos en vez de otro yo, quizá sea el receptor no el emisor, y no piense egoístamente, por ende a partir de ahora calculara fríamente todas las posibles soluciones a un problema, nadie lo sabe. Lo que si se, es que mi universo es el que veo y siento, no el que pienso e imagino, a causa de esto debería actuar de la forma que más me convenga a mí y a los que me importan, y a los que me hagan mal dejarlos en su inmundicia y miseria en vez de vengarme. No ganamos nada con pensar e imaginar sobre qué pasará en el futuro, como voy a ser, si voy a triunfar, si encontraré la felicidad, si el verdadero amor puede ser eterno o solo es un golpe de pasión que dura a lo sumo unos años, si luego de morir veré a mis antecesores, si existe Dios o quién nos creó. Lo que importa es el presente, el pasado nos influye pero el presente está ahora aquí, al lado mío, al lado tuyo, esperando nuestras decisiones para escribir en las hojas de historia de nuestro universo propio.
 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Puta.

¿Sabés lo que sos? Sos una puta.
De las que está con muchos más que tres.
Aquella que con cuanto hombre se le cruce está y con todos disfruta.
Sos de esas que cambian de amor cuando le viene el mes.

De las que aparentan santidad y traicionan.
Disculpame si soy o fui descortés.
Es que además sos de esas que traicionan.
Ponete en mi lugar y pensá si fuese al revés.

Sos de esas que sin problema alguno en la cara miente.
Para vos capás esto fue solo un cliché.
Tu corazón no piensa y no se resiente.
Tu cuerpo simplemente fue algo que  alquilé.

Mi corazón solo fue un lugar para dar vacaciones al dolor.
Sos de esas que dicen que todos los hombres son iguales.
Supuestamente te destruyen pero antes dan falso amor.
¿No será tu culpa y de toda tu especie de mujeres subnormales?


Ferchu Fernández
24/11/11

Caja de pandora.

El sentimiento más noble y más idiota.
El que al odio y a la tristeza a veces derrota.  
Pero apresado en el corazón simplemente lo explota.

Aunque sea una vez se lo debe de sentir.
Se transforma en dolor cuando se debe reprimir.
Y de sentirlo hasta puede profundamente deprimir.

A veces es tan injusta la injusticia.
Siempre nos maltrata pero antes nos acaricia.
Nos miente, nos atrapa y después de todo ella nos vicia.

Usa solo unas perfectas tentaciones.
Luego nos va persuadiendo con más distracciones.
Y nos remata simplemente con horrendas traiciones.

Ferchu Fernández
24/11/11

¿Maldad, ignorancia, estupidez, carencia de inteligencia, carencia de ética o que? No lo sé.

En la página de inicio de facebook apareció un enlace a una imagen que me dejó totalmente boquiabierto. Algunos dirán que es morbo mostrar esta imagen, otros dirán otras cosas. Para mí es necesario hacer giro de ciento ochenta grados en nuestras cabezas.
Otros dirán, si comes carne de vaca y otros animales, entonces... ¿Qué te quejás de que maten un animal?
Esa es la pregunta que un total ignorante y perdonen la palabra IMBÉCIL diría, no es el hecho de que no vemos como matan a la vaca, porque eso sería ignorante también, las matan de una forma horrible. Pero, en cambio, comerlas es algo natural, es algo que el único placer que nos da es el de saciar nuestra hambre. Todos los animales comen otros animales y los matan de formas que sufren cantidades inimaginables. Pero estos casos, son por la simple razón de satisfacer la mente infectada de MIERDA de algunas personas, no sacan mas provecho que satisfacer su morbo.
El dicho dice que el ser humano es el único animal que se cree no serlo, pero a estás alturas yo creo que algunos no son animales, sino BESTIAS. Igual no es porque sea por animales, no, no se confundan, también me dan asco la gente que tortura, los violadores, golpeadores, abusivos, asesinos, gente que roba por placer y lastima gente. Solamente que los animales y más todavía los perros o animales domésticos, son demasiado leales con nosotros, y ¿Cómo se lo devuelven la mayoría?, con la cara opuesta de la moneda.
Mañana mi perro cumple diez años, por más que sea un poco malcriado, caprichoso y molesto a veces. Lo amo como a un hermano, o un hijo mejor, es más, el sentimiento es mutuo. Una vez me fui casi por un mes de viaje, y el dormía todos los días al lado de mi ventana, comía poco y se sentía en la madrugada que lloraba al lado de mi cuarto. Cuando estoy ocupado haciendo algo y no le presto atención el llora y hace cosas para llamar la atención, cuando estoy mal el viene y se acerca, cuando estás enojado con el viene con la cabeza gacha pero moviendo la cola y te lame la mano como gesto de lamento. Entre muchas otras cosas, un amigo no tiene que ser alguien que salga contigo por ahí, te escuche y de consejos. Sino alguien que te quiere, daría su vida por vos y vos por él. Es más, si en modo de broma fingís que alguien te esté lastimando, aunque ese alguien sea una persona que es de confianza no dudaría en arrancarle un brazo para protegerte.


A un pobre perro le colocaron una bomba brasilera o algo por el estilo y le obligaron a cerrar su boca. Así terminó, por lo que leí, murió un tiempo después. Lo más chocante de todo es que fueron NIÑOS. Creo que los valores están desapareciendo, habría que hacer un cambio radical en la mente (cuando era chico a lo sumo hacia esto con el caparazón de un cangrejo muerto haciendo como si un fosforito explosivo sea un cigarro y le explotaba, o poniéndolos dentro de la botella). Simplemente si seguimos así nos va a ir mal, y "así esta el mundo amigos".

Ferchu Fernández 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sombras de realidad, Capitulo 8

Introducción Día cinco y el último adiós.
Luego de unas largas y duras horas, Rodolfo averiguó donde sería el velorio y que a las doce del mediodía comenzaba. Acompañó a Mía a su apartamento donde ella le invitó a pasar. Tomaron algo intentando disminuir su estrés o quizá distraerse aunque sea por unos minutos y cubrir con el presente el pasado muy cercano a este.
Sin darse cuenta, se acercaron el uno al otro y sus caras estaban frente a frente, entonces Rodolfo supo que era su señal, debía actuar. Se dieron un beso que varios minutos duró y en sabanas terminó. Sus cuerpos pegados el uno al otro, palpitaciones aumentando su velocidad al mismo tiempo que lo hacía la temperatura de sus pieles, olvidando todos los problemas por poco menos de una hora, teniendo un poco de luz en tanta oscuridad.
Cuando todo calmó quedaron completamente dormidos, en sueños ambos pudieron verse mutuamente, uno al lado del otro, tal y como estaban en su cama, solo que eran camas separadas. Esto era inquietante, pero nada comparado con algo que estaban a punto de ver, varios médicos estaban sobre un cuerpo yaciendo inmóvil en una camilla, poco se veía, pero lo más llamativo era que ese hombre era Alfonso y no solo eso, por lo que veían estaban haciéndole algún tipo de examen médico. Más al fondo distinguieron al médico de gafas tarareando mientras, otra vez, escuchaba “Las bodas de Fígaro”.
Cuando ambos despertaron se saludaron con un beso y se miraron como si supieran exactamente lo que iban a decirse, y eso era, de hecho ambos soñaron lo mismo. Mía no necesito contarle que ella también tenía esos sueños para que Rodolfo lo notara, con su simple mirada y expresión sacó la conclusión que ella estaba en la misma situación que él.

Día cinco y el último adiós.


Doce menos cinco ya estaban en la puerta de su destino, estaban tan inmersos en lo sucedido que no se percataron de la llovizna, estaban simplemente esperando llegar al lugar donde toda persona alguna vez en su vida por más sola y miserable que sea debe ir alguna vez, aunque por causas del infortunio y las vueltas de la vida puede ser que se deba de hacer este lugar un hogar, en donde simplemente terminamos siendo letras y números.

Muchas personas se encontraban presentes demostrando que Alfonso era una gran y muy querida persona. Al parecer su esposa lo había abandonado hacía unos años, no se sabía nada de ella y había dejado el cuidado de su hijo al cuidado de Alfonso. Un chico de aproximadamente quince años sollozando acompañado de muchos amigos conteniéndole e intentando apaciguar su inevitable e insaciable dolor aunque sea por unos instantes.
Rodolfo y Mía mientras se acercaban a donde se encontraba el ataúd se sentían más y más agobiados por energías que absorbían la vitalidad, a la vez que aumentaba la lluvía y ya se había tornado un chaparrón, tanto era así que les era imposible recordar momentos felices, solamente deprimirse más y más, al punto que no podían controlar sus expresiones faciales y no demostrar tristeza absoluta.
Viendo el cuerpo somnoliento y apaciguado de Alfonso simplemente pensaron que estaba descansando en paz, nada más le iba a molestar y su vida estaría tranquila a partir de ese momento, ya las sombras no le perturbaban. En ese momento por acción de la casualidad se encontraban solamente ellos dos y el cuerpo, nadie más.
Repentinamente, percibieron que algo no estaba bien con éste lugar, se escuchaba “Claro de luna” de fondo, pero no había ningún artefacto que pudiera reproducir sonido. También algo extraño había con el cajón, el cual tenía una parte abierta que simplemente dejaba ver el rostro del difunto hombre, nada más que no fuera el rostro. Contiguamente al cajón por unos instantes apareció frente a sus caras este hombre aterrador de gafas con pinta de médico, que posteriormente se desvaneció tan rápido como vino desapareciendo a la vez que un relámpago los estremeció.
El rojo intenso empezaba a cubrir la madera color caoba, como lágrimas de muerte, como si se derritiera una vida con final sin suerte. Esto causó un intenso pánico en los que lo vieron, que casualmente eran Rodolfo y Mía, sin darle un respiro a la reflexión, fueron a ver qué pasaba, a que se debía eso. Tal fue su sorpresa al levantar la tapa del cajón que vieron como el cuerpo abierto de Alfonso reposaba en un mar de sangre, las costillas separadas entre ellas, era simplemente un recipiente de carne vació. Del espanto provocado debido a este acontecimiento ambos lentamente caminaron hacia atrás, sin quitarle los ojos de vista al cajón.
Un grito de desesperación los hizo saltar del espanto, era el hijo de Alfonso, que corrió hacia el cajón y quedó frio por unos pocos segundos.
-¡¿Que hicieron?, váyanse de acá!
-Espera…- Respondió Rodolfo intentando dar una explicación que fue interrumpido por Mía diciéndole “Hagámosle caso”.
Cuando se iban el hijo de Alfonso le pegó un puñetazo en la cara a Rodolfo, quién se fue con la nariz sangrante acompañado de Mía.
Volvieron hasta lo de Mía, ambos sin entender nada de lo que pasó, se despidieron y él retornó a su hogar para finalmente irse a dormir y descansar luego de ese día tan largo, arrepintiéndose de no haberle podido dar su último adiós en el entierro.

Ferchu Fernández

miércoles, 12 de octubre de 2011

No mires tu reflejo.

¿Alguna vez has sentido que alguien te este observando? Más comúnmente mientras estás en algún lugar en penumbras. Esto pasó hace unos años, cuando un adolescente perdió a un pariente cercano, algunas de sus posesiones fueron a parar a su casa, más precisamente en su cuarto. Todo transcurrió sin problema alguno, hasta que un día sus padres salieron y se tuvo que quedar unas horas solo en su casa. Prendió la computadora, se quedó chateando incontables minutos con un amigo sobre historias de terror, nada pasaba, tranquilidad absoluta sin contar el simple hecho de sentirse incómodo, algo obvio si se es lógico, estando solo hablando sobre ese tema puede ser bastante inquietante y nuestra mente nos puede jugar una mala pasada.
De pronto, sintió un fuerte ruido, fue a ver y no vio nada, lo que más le llamo su atención era que ya pasaban las dos y media de la mañana, había estado varias horas solo. Mientras vuelve a su cuarto siente a sus padres entrar por la puerta y vuelve a la computadora.
Pocos minutos después, siente una casi insaciable sed que lo invade. Para no despertar a sus padres ya dormidos va sigilosamente hasta la cocina, la cual tenia grandes ventanas con vidrios que reflejaban como si fueran espejos, y decide tomar agua de la canilla. Baja su cabeza y acerca su boca hasta el pico de la canilla, cuando termina de tomar la cierra y sube la mirada, un escalofrío le invadió y le pareció ver una sombra que lo miraba a lo lejos. Apenas esta sombra se percató de que había sido vista se movió hacia un pasillo en el que se perdió, aunque obviamente el chico ni se atrevió a ver si realmente se había ido. Espantado pero intentando creer que sus ojos lo engañaron, volvió a su cuarto y le contó lo sucedido a su amigo, el cual se preocupó pero finalmente terminó riendose sobre lo sucedido y diciendole que había sido solo su imaginación.
Minutos después mira el reloj, eran las tres de la mañana en punto, ni un minuto más, ni uno menos. Ve de costado que la luz de una portátil que estaba a su derecha entra a parpadear. Simplemente pensó que sus ojos lo habían engañado, frente al susto es común que pasen estas cosas. Pero volvió a pasar, y en ese mismo instante estaba mirando fijamente, a la vez siente como si algo le atravesara la espalda pero en forma de escalofrío que lo hizo doblar completamente, asustado saltó de la silla y lentamente fue caminando hacía atrás, queriéndose alejar de aquella lámpara sin percatarse que ésta más de apagarse y prender no hacía. En un momento tuvo la pésima idea de fijarse por si acaso en el reflejo de la televisión no había nada. Una enorme sombra estaba por detrás de él, y sintió la misma aterradora sensación que sintió minutos antes, solo que esta vez se dio cuenta que era su propia sombra, nada más de que asustarse. Se sienta de nuevo y le cuenta lo sucedido a su amigo nuevamente, y por casualidad o simple curiosidad se le ocurre mirar hacía la pared en la que había visto la sombra, nada vio, nada extraño aconteció. Pero cuando miró la televisión algo increible fue percibido por sus ojos, "su sombra", seguía ahí, y no solo seguía, esta vez tomó un rostro propio nada amigable que se delineaba más y más en cuanto se acercaba hacia él.
El chico, obviamente, prendió todas las luces y fue corriendo a despertar a sus padres. Ahora sin saber nada sobre este ente y no tener idea si era malo o bueno, cada vez que esta solo, no se atreve a mirar ventanas, televisiones apagadas y mucho menos espejos...

Ferchu Fernández 

viernes, 7 de octubre de 2011

You and me



Did you ever feel that you're just an empty vessel?

Well that's it's what you're, million people, us and them, you and me.
You want more action? You want distraction?
It's just a reaction, a death's slow transaction.
Are you winning? So losser, you're not even closer.
Are you spinning? Damn it, you should search for bulldozer.
Are you hypnotised?
Are you surprised?
You shouldn't feel embarrased.
It happens to everyone, once a time.
So many sparks and only a few breaths.
An apology could sure finish everything to you.

Ferchu Fernández 

jueves, 6 de octubre de 2011

Sombras de realidad, Capítulo 7



Introducción Bar a las nueve.
El día continuó sin percances, las agujas hacían aguardar con entusiasmo y euforia a la hora marcada. Tomó una ducha, comió algo, se cambió y salió para ese lugar donde muchas penas son ahogadas en incontables cantidades de alcohol.
En éste, volvió a ver sentada en el mismo lugar a esa mujer que tanto le había cautivado y que tan fríamente lo rechazo. Ni siquiera se atrevió a dirigir su mirada a ella, simplemente se sentó en una mesa a esperar a Alfonso.
Eran ya las nueve y diez, Rodolfo se preguntaba si Alfonso lo dejaría plantado, pero igual conservó la fe en él, y tal como ésta le dijo, eso pasó. Con unos minutos de retraso pero llegó, aunque al parecer estaba muy agitado, miraba para todos lados y caminaba con extrema cautela, intentando tener precaución de tal vez no ser herido por el viento quizá.

Bar a las nueve.

- Disculpa la demora, te juro que cada vez estoy peor, estoy harto, no aguanto más vivir así. – Dijo el nervioso hombre.
- No hay problema, muchas gracias por venir, en serio te lo agradezco inmensamente, capás podes aclarar mis inquietudes, ¿Podrías decirme más o menos qué es lo que te pasa? No creo que sea mera coincidencia que me hayas visto en tus sueños y que parezca ser que ambos estamos conectados de una manera, sino no sé cómo podrías verme al costado tuyo y yo también pero del lado opuesto. – Dijo Rodolfo intentando resolver todo esto o simplemente averiguar algo.
- ¿Realmente también me viste? Entonces cuando te dije como te veía fue la razón de tu silencio. Entonces no estoy loco, no podría ser posible tal cosa. Entonces… ¿Pero qué hay de las sombras? Pienso que también las estás viendo, yo ya no puedo continuar, a donde sea que vaya no me dejan solo.- Alfonso de una forma apresurada y sin pausa alguna dijo y preguntó.
- Disculpen, ¿qué se les ofrece? – Preguntó el mesero.
- Una cerveza para mí, ¿y para vos? – Le preguntó Rodolfo a Alfonso.
- Una botella de whisky del de siempre.
La conversación continuó, pero algo que a Rodolfo le llamo la atención fueron esas “sombras”, él nunca las vio a pesar de tener los mismos sueños. Esas imágenes se habían filtrado de tal forma en la vida de Alfonso hasta que llegaron al punto de aparecérsele mientras manejaba, es más, le contó que por culpa de estas colisionó con él. La primera vez que se le apareció una imagen mientras estaba despierto fue en ese momento y perdió el total control de su vehículo. Según su versión lo que se le aparece mientras está despierto es exactamente igual a sus sueños, solo que estos son flashes, no son tan duraderos, pero eventualmente empeoran, sus sentidos se incrementan y se mezclan con la realidad.
Cuando ya se estaban despidiendo Alfonso interrumpió a Rodolfo y le dijo que mirase hacía su derecha, que observara a una mujer muy hermosa que no le quitaba un ojo de encima. Inesperadamente era la misma mujer que en aquella vez le había demostrado tanto desprecio hacia su persona, esto fue muy inesperado y le llamó muchísimo la atención, por lo tanto cuando Rodolfo quedó solo luego de despedirse, se acercó a esta mujer y le habló.
-¡Hola! – saludó él.
-Hola – Respondió secamente ella, aunque esto significaba un gran avance frente a la primera vez que la vio.
-¿Puedo sentarme?
-Sí, no hay problema, ¿Quién sos? – Dijo con una extraña mirada que lo intrigó.
-Rodolfo me llamo, la otra vez te había visto en este bar, hace como una semana ¿Te acordás?, pero creo que estabas de mal humor o algo. – terminó de hablar y sonrió.
-Sí, sí, perdoná, es que no estaba en uno de mis días, por cierto, me llamo Mía, un gusto.
-El gusto es mío, disculpa que sea tan directo, pero cuando te vi me llamaste mucho la atención, sos muy hermosa realmente y además tenés algo que llama muchísimo la atención.
-Eso me han dicho. – Dijo la mujer en tono de broma.
-¿Venís seguido?, las últimas dos veces que vine te vi, pero antes nunca te había visto por acá y de seguro de una mujer tan llamativa como vos me hubiera dado cuenta si te hubiera visto antes.
-Lo que pasa es que me mude hace unas semanas, pensé que mi vida iba a cambiar si me venía a vivir por estos lados, vivir sola en un apartamento sin nadie que me moleste ¿entendés?, pero no es como me pareció. Todo cambió mucho, pero me siento insegura y no tengo tranquilidad como antes.
-Ya veo, entonces te arrepentís de haberte mudado.
-No, al contrario, no me arrepiento, pero hay muchas cosas que me estuvieron inquietando desde hace unas semanas, más precisamente desde el día anterior a mudarme.
Unos gritos interrumpieron la conversación, una multitud se acumulaba en el centro de la calle mirando con desconcierto un escandaloso circo de sufrimiento.
-¿Qué está pasando? – Preguntaron Rodolfo y Mía.
-Un tipo esta convulsionando en la calle.- Contestó un adolescente de aproximadamente quince años.
-Permiso, permiso, permiso.- Repitió Rodolfo, teniendo un mal presentimiento, el cual se cumplió. El hombre con sus ojos dados vueltas, gritando de dolor,  revolcándose en la desesperación e inundado en espuma y llanto.
-¡Alfonso, Alfonso!… ¡hijos de puta! ¿Nadie puede ayudarme a levantarlo o llamar una ambulancia? – Gritaba enfurecido al ser él y Mía los únicos a los que esta situación les preocupaba.
Una ambulancia llegó, pero ya era muy tarde. Intentaron e intentaron pero todo intento fue en vano.  Rodolfo fue junto con Mía en la ambulancia, solo para llegar y ver que no hubo ningún progreso, la oscuridad de la muerte se había llevado el espíritu de Alfonso sin tenerle piedad alguna, muerte tan despiadada y egoísta, nunca piensa los estragos que puede hacer en la vida de las personas y los milagros que haría si omitiera un minuto en los acontecimientos provocadores de su trabajo.
-Muchas gracias, en serio. – dijo Rodolfo a mía sollozando y preguntándose porqué pasó esto.
-De nada, no podría dejarte así, además no tengo nada tan importante que hacer como para no poder usar mi tiempo en dar una ayuda.
Siempre las desgracias de la vida nos muestran que también hay cosas muy buenas, como las personas que se preocupan por otras sin interés alguno, sin buscar nada a cambio más que la satisfacción de haber ayudado al necesitado.

Ferchu Fernández 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sombras de realidad, Capitulo 6


Introducción día cuatro.
“Las bodas de fígaro” invadían sus tímpanos otra vez más. A su derecha ve a Alfonso y a su izquierda a la mujer del bar nuevamente. Lo más inquietante fue cuando a lo lejos vagamente pudo reconocer el rostro del tal “Emiliano”, el mismo hombre extraño del consultorio que tanto llamó su atención.
De pronto, el hombre de las gafas se acerca, dice algo casi inaudible e inentendible, pero aun así le erizó la piel. Esporádicamente empezó a crearse una atmosfera de horror y malas expectativas. Esto acrecentó cuando sintió que se estaba moviendo sobre algo con ruedas y todo se volvió oscuro.
Al abrir los ojos ve la misma cara que había visto el día anterior, era ciertamente el doctor Harrison. Por detrás de él, se encontraban una mujer sollozando y un hombre consolándola, eran los padres de Rodolfo.

Día cuatro.
El teléfono suena, Rodolfo se despierta consecuentemente a esto, salta y corre para atenderlo.
-¿Hola? – Responde el llamado con la típica voz de recién despierto.
- Hola Rodolfo, ¿Cómo estás?, discúlpame por llamar a esta hora, no quise molestarte es que tuve unos días muy difíciles y por eso se me ha hecho imposible contactarme contigo antes. – dice una voz conocida.
Rodolfo mira el reloj, eran las seis de la mañana, y el hombre prosiguió preguntando “¿Me recuerdas verdad?
-Lo siento, pero no sé quién es usted.- Contestó.
-Soy Alfonso, lamento molestarte llamando a estas horas, pero era para avisarte que ya está todo pago el arreglo de tu auto. No he dormido nada bien en estos días, tampoco he ido a trabajar y mi psiquiatra me mandó una medicación tan potente que apenas puedo levantarme. – Respondió la voz conocida finalmente revelada.
- Perdóname, no te reconocí la voz. Muchísimas gracias por avisarme, ya me empezaba a preocupar. – Habló con un tono de felicidad que rápidamente cambio a preocupación – Disculpa mi intromisión pero… ¿Estás bien? ¿Te ha pasado algo grave?
- Estuve teniendo pesadillas que me están volviendo completamente loco, al punto de que llego a soñar despierto o algo así… - hubo un silencio y continuó – la verdad ni mi psiquiatra entiende que está pasándome. – Contestó Alfonso Álvarez.
-¡Yo también he tenido pesadillas horrendas estos últimos días, y te vi en ellas! – exclamó Rodolfo sobresaltado.
-¡No puedo creerlo! No puedo creerlo, no, no, no, ¡no puede ser! – Gritó Alfonso y retoma su dialogo agregando algo que dejo completamente paralizado a Rodolfo – ¡En mis pesadillas también te he visto, acostado en una camilla a mi izquierda!
Las manos de Rodolfo perdieron fuerza inmediatamente. Completamente entumecidas, dejaron caer el teléfono al piso. Sus ojos se desorbitaron, casi quedó sin respiración y su corazón aumentó diez veces su velocidad de bombeo en un instante.
¡¿Hola, estás ahí?! ¡Rodolfo! – El teléfono yacía en el piso vociferando.
-Sí, estoy acá. – Respondió, tragó saliva para no ahogarse en ella frente a tal sorpresa y retomó su palabra – Necesito hablar contigo con urgencia, ¿Cuándo podemos vernos?
-Emm, bueno con esfuerzo intento salir por más que los calmantes me tengan exhausto, podríamos vernos en el bar de la avenida ¿Te parece bien hoy a las ocho de la noche? – Lo invitó con la intensión de aclarar sus dudas y quizá ayudarse entre ambos a resolver tal dilema.
- Sí, por supuesto ahí estaré. Queda muy cerca de mi casa, así que nos vemos pronto.- Terminó de decir esto, colgó el teléfono y simplemente se dejó invadir por la ansiedad.

Ferchu Fernández 

Sueños

Ayer tuve un sueño, en este soñaba que debía manejar una especie de ómnibus de doble piso. El camino empezaba normal, esperaba llegar sin problemas hacia la cima, de pronto me doy cuenta que esta cima cada vez era más empinada, cada vez el camino era más y más perpendicular al piso. Cuanto más creía que menos faltaba más desaceleraba, hasta que en un momento no podía subir más, el vehículo que me llevaba hasta la cumbre volcó y rodó, quedé por la mitad de mi camino, con mi único medio para avanzar llevando todos mis objetos destrozado. Consecuentemente, quedé sentado en el pedregullo, recostado contra los restos de mi transporte retorcidos yaciendo en el piso, lamentándome y ya mis esperanzas se desvanecían. Una persona de avanzada edad se acercó y preguntó qué estaba haciendo, le respondí y me pregunto, “¿Entonces que harás? ¿Simplemente vas a desistir y abandonar todo?”, yo simplemente señalé la montaña de metal y objetos esparcidos por el piso. Entonces me dijo “No todo es fácil en la vida, y aunque algo parezca muy difícil si lo logras será más placentero y mejor recompensado, sí no tienes ayuda para cumplir tu objetivo te costará más, pero esto te enseñará a que no siempre debes depender de los demás y si haces las cosas con tu esfuerzo, poco a poco y sin nadie ni nada que te pueda desilusionar vas a lograr las cosas y llegar a un resultado igual o mejor al que esperabas llegar”. Al oír todo esto simplemente pensé, “está loco”, sin darme cuenta que a veces los que llamamos locos son los que ven la vida de una forma diferente, y pensar que nuestra visión es la correcta es muy egocéntrico de nuestra parte. Pasó el tiempo y yo intentando reparar mi medio de transporte pero era prácticamente imposible por mis medios, era aspirar a algo que nunca llegaría sin ayuda. Entonces el viejo pasó y me dijo, “veo que todavía no aprendiste” y retomó su camino.
Ya sin ideas en mente se me ocurrió hacerle caso a ese loco anciano, llevando una por una cada cosa hasta la cima, costó más de lo que hubiera costado con el vehículo, pero lo logré, por mí mismo, sin ayuda de nadie más.
En ese mismo lugar un poco a lo lejos veo una montaña de cosas exactamente iguales a las mías pero más deterioradas, el gris ya había pasado a un color ladrillo y algunas ya eran polvo en el viento. El viejo salió de detrás de esa montaña de chatarra, diciéndome: “Tardaste, al igual que yo, pero con el tiempo pudiste darte cuenta que era lo correcto y la única opción viable.” Sonrió y detrás de esa barba larga y cabello blanco me pareció ver un espejo del mismísimo tiempo que tenía escrito “Se podrá hacer de manera diferentes, con ayuda o sin ayuda, sin pistas o con ellas, pero siempre, siempre, si realmente se lo desea finalmente sale como lo quisiste, o aún mejor.”
Esto fue un simple sueño, pero como todo sueño tiene muchas veces la verdad, nuestros sentimientos e ideas escondidas bajo un manto de surrealismo.

Ferchu Fernández 


lunes, 12 de septiembre de 2011

Sombras de realidad, Capítulo 5


Introducción Consulta con el Dr. Harrison.
Apenas Rodolfo entró, vio a aquél hombre que tanto sabía de él sin él conocer nada más que su nombre, su apariencia física y algún que otro detalle. Aquél que era más como un amigo callado al que le contaba todo y siempre lo escuchaba.
-¡Tanto tiempo Rodolfo, pasa!- saludó este hombre, alto, flaco, con una barba muy parecida a la de Freud, con sus lentes de lectura cubriendo sus negros ojos. Ya los años habían pasado y no tenía ese color de pelo y barba rojizo, sino que era un blanco nieve, aunque al parecer su estado físico y su humor seguían intactos a diferencia del color de su cabello.
Se saludaron y Rodolfo se acomodó en el diván mientras Roberto buscaba una libreta para anotar todo lo que sea de importancia para su criterio.
Consulta con el Dr. Harrison.
-Bueno, empecemos…cuéntame ¿cómo está tu vida, seguís estudiando o trabajas?- Preguntó el psiquiatra.
-Trabajo, estoy en una empresa donde hacemos propagandas para otras empresas y cosas así, no es la gran cosa pero me gusta este trabajo. – respondió Rodolfo.
- Muy bien, me alegro entonces que estés haciendo algo que disfrutes. ¿Y en este tiempo estuviste saliendo con alguien o hiciste nuevas amistades?
- Emm, sí, estuve saliendo con algunas mujeres, pero con la que más dure fue hace un año, estuve seis meses. Pero me di cuenta que ella no era para mí. Y amigos hice un muy buen amigo en mi trabajo. – Luego de un silencio agregó - También conocí bastante gente en un bar ubicado por mi casa.
- ¿y esas amistades son buenas personas?
- Sí, lo  son.-  Respondió con una expresión de sospecha en su rostro.
- ¿No te han incentivado a hacer cosas que no deberías, cierto?
-Ya veo a dónde quiere llegar- dijo el paciente con una sonrisa y añadió – si quiere decir sobre drogas no, no he consumido nada, solamente tomar algo de alcohol pero nada de lo de antes.
-  No estaba insinuando nada pero me alegra oírlo – respondió el médico y luego de unos segundos mirando fijamente hacia los ojos de Rodolfo continuó.- Bueno, por lo que veo estas curado de tu adicción, y a todo esto entonces, ¿Qué te trae por aquí después de tanto tiempo sin vernos?, no creo que sea porque extrañabas las sesiones conmigo o quisieras pagar para preguntarme como estoy yo y tener una simple charla.
- Bueno, veamos, es extraño decir esto, luego de tantas cosas que me pasaron que me llegue a preocupar por esto… pero estoy teniendo sueños muy extraños, y no fue una vez una pesadilla, sino que se repitió, que yo recuerde fueron dos o tres, pero mi última fue traumatizante.- Rodolfo paró para ver la reacción de su médico.
- Continúa.- simplemente dijo eso el psiquiatra.
- Estuve soñando con gente que conocí estos últimos días, la casualidad fue que antes no los conocía y ahora sueño con ellos, y puedo ver a un hombre con lentes grandes que me da mucho miedo sinceramente. En mis sueños siento, es decir, veo como sombras, siento música de fondo, y también siento olores. Pero esto no es lo peor, lo peor es que me di cuenta que el lugar que veo en mis sueños es una especie de morgue, vi un cuerpo abierto con instrumentos empapados en sangre.
- Que extraño, soñar con la morgue puede significar que estás pasando en un momento de grave dolor, ¿te está pasando algo?
- ¡No, al contrario!, desde que tengo estos sueños cuando despierto mi vida pasa sin preocupaciones, tal y como a mí me gustaría, solo alguna que otra cosa mala, el otro día choque mi auto, pero igual ya en unos días pienso que estará como nuevo y no hay ningún problema, no me molesta andar en ómnibus o en taxi por unos días.
-Esto es irónico totalmente, pero no me suena extraño, es decir, hace mucho te conozco y no debería contarlo por la confidencialidad de mis pacientes, pero tengo un paciente que le pasa exactamente lo mismo que a vos.- dijo Harrison mientras se rascaba la barbilla expresando con su lenguaje corporal que estaba intentando asimilar algo dentro de su cabeza.
-¿¡En serio!? – Rodolfo se levantó del diván, acercándose y mirando con una expresión de preocupación y nervios en sus rasgos faciales.
Aumentó la tensión, Rodolfo estaba inmerso en la idea de saber quién era ese paciente. Saber que significaban todos esos sueños.

El Dr. Roberto Harrison le dijo que lo sentía pero ya se había pasado cinco minutos de la hora, pero que quería verlo pronto para seguir discutiendo sobre el tema, y hasta incluso le dijo que lo llame al día siguiente para contarle si había vuelto a tener esos macabros, acechadores e inquietantes sueños. A esto su Rodolfo con mucha incertidumbre aceptó, sin poderse quitar de la cabeza que estaba pasando, y porqué su doctor que siempre era tan calmado, frío e inexpresivo demostró tal interés.

Llegó a su hogar y se acostó a dormir, rogando a Dios y a cualquier entidad existente que tenga piedad de él y lo ayuden a no seguir siendo acosado por estos visitantes nocturnos.

Ferchu Fernández

lunes, 29 de agosto de 2011

Sombras de realidad, Capitulo 4



Introducción Tiempo atrás.
Ya con cinco años Rodolfo era más rápido sumando y restando que personas del doble o aún más edad que él, y lo más extraño era que nadie le había enseñado, es decir, había aprendido lo básico, pero sumas complejas nadie se lo enseñó. Tenía una imaginación extraordinaria, la cual usaba solamente para su diversión propia. El problema era que los métodos de enseñanza le parecían aburridos y sentía que sus maestros no comprendían que el usaba métodos diferentes para aprender las cosas, se distraía con facilidad, faltaba a clases periódicamente e inclusive sentía cierto rechazo hacia la autoridad. Todo esto debido al modo en que se desaprovechó su capacidad, por ende, adquirió un grado avanzado de hiperactividad, el cual no fue tratado y se convirtió en el talón de Aquiles de su capacidad intelectual.

Tiempo atrás.
Pasados unos años de esto, ya en grados avanzados en la escuela, se distraía con facilidad, y lo que sabía era por los mediocres minutos diarios que prestaba atención antes de encontrar el más mínimo acontecimiento que lo distrajera.
Afortunadamente, casi sin problema alguno, pudo terminar el último año y entrar al liceo, donde comenzó medianamente bien pero a medida que avanzaba de año y se requería más atención en el curso fue pasando cada vez más y más raspando el límite. Hasta que finalmente reprobó dos años seguidos y el último año lo terminó debido a que fue a un liceo que con pagar la abultada cuota cada mes ya se aprobaba todas las materias.
Por esta razón, Rodolfo iba muy seguido al psiquiatra y tomaba medicamentos para concentrarse, pero no se sabe porque, empezó a sentirse deprimido, posiblemente por sus bajas notas o a causa de efectos secundarios del medicamento que tomaba. Esto lo llevó hasta las drogas, comenzó consumiendo cada muy poco, y con el correr del tiempo hizo de ellas algo rutinario, no le alcanzaba con lo que probaba diariamente, entonces empezó ocasionalmente a consumir drogas más fuertes, hasta que un día fue encontrado en medio de un parque yaciendo en el piso, un hombre que pasó llamó a una ambulancia y fue internado al instante. El médico dijo a sus padres que al parecer su hijo había sufrido una sobredosis provocada por varios estupefacientes a la vez, frente a esto sus padres con preocupación e indignación esperaron hasta que su estado mejorara e inmediatamente lo internaron en un centro de rehabilitación, el mejor y más caro en todo el país. En este no podía tener casi visita alguna, y si era así, eran estrictamente vigiladas, excepto las visitas de su psiquiatra las cuales eran privadas.
Ya rehabilitado casi por completo, debía ir todas las semanas a un laboratorio para realizarse un antidopaje, de esta forma controlaban que no volviera a consumir más nada, y para estar seguros también debía tener tres consultas semanales con su psiquiatra.
Este hombre, el Dr. Roberto Harrison, era una de las personas que más conocía de Rodolfo si no era, realmente, el que más. Intentó ayudar con todas sus fuerzas a su paciente aunque algunas veces, como todo ser humano, puede cometer errores.

Ferchu Fernández 

jueves, 18 de agosto de 2011

Sombras de realidad, Capitulo 3







Introducción día tres.
Nuevamente se escucha “las bodas de fígaro” de fondo. A un costado a su derecha pudo divisar una figura que claramente era Alfonso, y a su izquierda pudo recordar ver de una manera más precisa a la mujer del bar. Luego por unos instantes Rodolfo tuvo una especie de apagón en su memoria y lo siguiente que recordó fue ver al mismo hombre de anteojos redondos mirándolo fijamente seguido por otro apagón.
Esta vez, después de ese silencio visual vio algo mucho peor de lo que sus más tétricas y morbosas pesadillas jamás hubieran mostrado. Un cuerpo con la caja torácica completamente separada en dos, al igual que en una autopsia, muchísima sangre e instrumentos de cirugía recientemente usados y empapados de olor a carne con una pizca de muerte. Frente a esto su reacción fue despertar bruscamente.
Día tres.
Movido por acción de un reflejo, una fuerza superior o a causa del miedo, sin dudarlo y ni siquiera pensarlo dos veces tomó el teléfono y llamo a su psiquiatra, el cual hacía dos años no veía.
Marco cita para una hora después de su egreso del trabajo, debía ir a ese apartamento al cual prometió nunca más volver.
Apenas colgó vio una luz cegadora seguida de un fuerte trueno que provoco el estremecimiento de sus ventanas e incluso sus miembros inferiores, algo impresionantemente curioso e insólito fue que no llovía, el cielo estaba absolutamente despejado.
Desde su trabajo se dirigió hacia aquel apartamento que le causaba tanto desasosiego. Mientras se dirigía hasta su destino recordó que se había olvidado completamente de llamar a Alfonso, cosa que le pareció estúpida, ya que el haber tenido que viajar por medio de un taxi debería de haberle recordado contactarse con él con el fin de solucionar el problema con el arreglo de su auto.
Tantas ideas pasaban por su cabeza, pero lo primordial frente a su mente eran esos sueños, esas inquietudes que le carcomían el cuerpo y alma, que contrastaban de una manera casi siniestra y mística con lo que la belleza de la costa deslumbraba.
Mientras salía del taxi, vio a un hombre muy extraño bajando de un autobús, el hombre iba diciendo cosas que llegaban a tal punto de lo ininteligible que parecían gemidos, tenía una cara extraña, ojos salidos, azules como el cielo al mediodía y pupilas dilatadas. Caminaba de una manera muy rara, como si estuviera horrorizado de todo lo que lo rodea y del aire en sí. Fue tan grande la impresión de Rodolfo que espero verlo pasar a el primero y abrir la puerta, observándolo por detrás, le hizo acordar de una extraña manera a Gollum del señor de los anillos pero vestido, un poco más relleno y con pelo.
A Rodolfo algo que le llamo la atención es que este hombre llegue a esa hora, él había pedido hora para dentro de 5 minutos, y obviamente, este extraño también iba al mismo lugar que él y con razones más fuertes a simple vista, pero no siguió pensando en eso, era de lo que menos había que preocuparse pensó, al fin y al cabo su psiquiatra era un hombre muy profesional que nunca había tenido un error en cuanto al horario de las sesiones.
Al entrar al edificio, sube por el elevador hasta el piso cuatro, al salir de esta ve entrar a ese extraño hombre al apartamento tres de ese piso, el apartamento de su psiquiatra, prosigue abriendo la puerta y ve la entrada del apartamento tal y como lo recordaba, muy pocos cambios destacados.
La entrada, o hall principal, era espaciosa, pintada de un tono verde manzana con unas ventanas amplias a la derecha, que daban una vista espectacular a la costa, rodeadas por unas cortinas rojas que contrastaban totalmente con el color de las paredes. Al frente había tres sillones para esperar, uno largo para tres personas, y dos para una sola persona, todos de terciopelo color rojo. El piso esta vez esta vez estaba cubierto completamente por moquete negra, posiblemente para disimular la suciedad y no andar limpiando el piso siempre como cuando ésta era de color blanca. A la izquierda se encontraba la recepción y junto a esta, la puerta para acceder a ese salón testigo de tantos recuerdos, penas y locuras, ajenas y propias.
Para Rodolfo, esta belleza de lugar era igualmente superada por los casi implacables recuerdos que por años lo han perseguido, pero que por sesiones extremadamente largas y rutinarias fueron amansados.
-Calma Emiliano, tranquilo. Tenés que esperar una hora más, hay otro paciente.- contestó la recepcionista con una voz suave que expresaba tranquilidad y entendimiento.
-¡No puedo, no puedo, no puedo!- reiteró este hombre, con lágrimas irradiando espanto y desesperación.
-Debés hacerlo, el doctor Harrison te va a atender en la hora que es tuya- insistió.
-¡Taaaaaaaaaaaaa!- se hizo un silencio de dos segundos mezclado con su agitada respiración- ¿¡Basta, no quiero escucharte más ni a vos ni a ellos, no me dejan tranquilo no entendés!?
-Señorita, ¿necesita ayuda? – intervino Rodolfo preocupado.
-No, muchísimas gracias por tu amabilidad, pero lamentablemente ya estoy acostumbrada- respondió con una sonrisa cuya falsedad estaba delatada por sus expresiones.
Poco después dejó de molestar a la recepcionista, se sentó en un sofá y quedo balanceándose y hablando consigo mismo.
Rodolfo le dijo su nombre a la secretaria, y ésta le abrió la puerta diciéndole “adelante”.

Ferchu Fernández